La acción transcurre en el consultorio de un terapeuta
En lo oscuro se escucha una canción:
Allá a la distancia, más allá de palabras y promesasestá la vida, la vida por vivir.
Sobre el canto ingresa el tic tac de un reloj. Al subir la luz: Binario, vestido modestamente, está parado sobre un diván; abatido. El doctor, sentado, se dispone a escuchar. El tic tac irá desapareciendo lentamente. Se siente un poco de frío.
He progresado doctor: anoche estuve llorando. Me costó mucho que las cosas me dieran pena, tuve que hacer un gran esfuerzo. Finalmente, lo conseguí, un poquito, pero lo conseguí. Fue suficiente. Después no tuve que sentir nada, las lágrimas corrían por mi rostro libremente. ¿De qué sirve llorar? ¿Cuál es el propósito? Siento que mis lágrimas son como la garúa de Lima, no me parecen que limpien nada, al contrario, ensucian.
Creo que ya me di cuenta de lo que pasa: soy una especie en extinción, por eso usted no puede entenderme. Anota mis palabras, pero no lo que digo; anota mis gestos, pero no lo que siento; porque mis ideas y mis sentimientos, cuando salen de mí, no encuentran eco en un ser como usted y se ahogan como un pez extraído del agua (toma asiento en el diván). Es difícil ser como toda la gente. Vivir como toda la gente pensando angustiadamente en el futuro. Ser como mis amigos que se pasan la vida esperando el sueldo, aunque no les alcance. A propósito ¿No le parece gracioso eso? A mí, sí. También me causan mucha gracia las personas que se ganan la vida inventándose un trabajo: de tramitadores, de llamadores, de cambistas, de taxistas, de amantes, de putas, de relojes. ¿No le parece todo esto muy gracioso? … Se está sonriendo… Es usted una mierda, doctor: ha comenzado a divertirse justo ahora que estaba consiguiendo sentir que todo eso es una tragedia (camina). Por eso, ayer, mientras veía la película, yo me reía mucho; en cambio, a usted, no le causaba gracia porque es distinto. Pero, yo me esfuerzo, trato de sentir como toda la gente, por ejemplo, después de la película, cuando nos fuimos a la “Tiendecita Blanca”, todo el tiempo, como antes en el “Luigi’s”, pero no pasó nada. Para ser como toda la gente, necesito amar la vida, y para eso, preciso olvidar. Olvidar todo lo que he sabido siempre: que al día sigue la noche; la diástole, a la sístole; la reacción, a la acción. Me es muy difícil ver sin darme cuenta. Los físicos contemporáneos han descubierto que el universo no esta en expansión, sino en contracción. Para mí eso no es ninguna novedad, los de mi especie siempre hemos sabido que nacemos y morimos y nunca descompusimos el átomo ni desarrollamos teorías físicas: simplemente abrimos los ojos y vemos.
