TITO: (Ingresa solo con una toalla a la cintura, sayonaras y una gran escobilla de baño) ¿Qué pasó con el agua? ¡Tengo que ir a trabajar!
MARÍA: (Entrando con un balde) ¿Y ahora cómo hago el desayuno? ¿Quién tendrá un poco de agua?
CARLOS: (Ingresa con una gran máquina de afeitar. Se dirige a María) Por favor, un poquito de agua.
PEDRO: (Entra con un gran cepillo de dientes) Para mí también.
(María sale, seguida por Tito, Carlos y Pedro. Ingresa un NARRADOR)
NARRADOR: La primera vez nos molestamos, pero nada más. Total, después de algunas horas parecía que todo estaba resuelto. Pero al día siguiente…
(Entrando)
TITO: (Cubierto solo con una toalla y un cepillo de baño en la mano) ¡Otra vez!
MARÍA: Pero ¿qué está pasando?
CARLOS: Oye ¿y el agua?
(Salen comentando, enojados)
NARRADOR: Hasta que, más pronto de lo que se puedan imaginar, se hizo costumbre.
TITO: ¿Y?
CARLOS: Tres días que no me baño.
TITO: ¡Qué suertudo! ¡Yo, cinco!
PEDRO: ¡Amor! ¿Me haces un refresco?
MARÍA: No hay agua.
PEDRO: ¿Un cafecito?
MARÍA: No hay agua.
PEDRO: ¿Y un caldito?
MARÍA: ¡Te digo que no hay agua!
JUAN: Este plato está sucio.
ROSA: No hay agua.
NARRADOR: Como les decía, al principio la gente se molestaba, pero después se fue acostumbrando. Hasta que un día…
MARÍA: ¡Agggg! En mi casa han aparecido los ratones.
TITO: En la mía también.
CARLOS: Y en la mía.
ROSA: (Aparece con su escoba, simulando la cacería de un ratón. Detrás de ella, otros: uno dando pisotones y otros dando gritos) ¡Fuera de mi casa, cochinos!
TITO: No son cochinos, son ratones.
ROSA: ¿Cómo dice?
TITO: Solo le aclaro que no son cochinos, puercos, chanchos, cerdos; son ratones.
ROSA: Así que chistoso.
TITO: No, qué ocurrencia.
ROSA: Así que se burla de mí. (Comienza a corretearlo a escobazos) ¡No huya, cobarde!
TITO: No huyo, solo evito los golpes.
NARRADOR: Y pasó lo que tenía que pasar:
MARÍA: ¡Ay! Se enfermó mi hijito.
PEDRO: ¿Qué tiene?
MARÍA: Está mal del estómago.
PEDRO: ¡EL CÓLERA!
MARÍA: ¡Qué cólera!
PEDRO: No, no; qué cólera, no. (Salen. Pedro explicándole lo que es el cólera)
NARRADOR: Y comenzaron las peleas.
JUAN: (Ingresa) Solo le pedí un cafecito.
ROSA: Yo solo le dije que se lavara las manos.
NARRADOR: Hasta que un día…
MARÍA: ¡Esto no puede continuar! Tenemos que hacer algo.
JUAN: (Que venía peleando) ¿Qué cosa?
TITO: ¿Qué podemos hacer?
MARÍA: Ir a reclamar a las autoridades. ¿Hasta cuándo vamos a estar sin agua?
TITO: Eso, tenemos que ir a reclamar a la autoridad. En mi casa se han enfermado hasta los ratones.
(Todos van a buscar a la AUTORIDAD. Lo encuentran regando su jardín)
ROSA: (Sorprendida) Miren, está regando su jardín.
MARÍA: ¿Regando su jardín?
PEDRO: ¿Qué cosa?
JUAN: ¿Regando su jardín?
TITO: ¿Con qué?
MARÍA: Con agua, pues.
TITO: ¿Agua? ¿De dónde?
(Con la AUTORIDAD)
MARÍA: Oiga, señor, queremos hablar con usted.
AUTORIDAD: ¿Conmigo? Muy bien, pero antes contéstenme una pregunta.
ROSA: ¿Una pregunta?
AUTORIDAD: Muy simple.
PEDRO: ¿Qué pregunta?
AUTORIDAD: ¿Ustedes votaron por mí?
(Unos hacen el gesto de sí, otros de no. Se miran, se ponen de acuerdo rápidamente)
JUAN: Sí, por supuesto.
AUTORIDAD: Muy bien, entonces hablemos.
MARÍA: ¿Por qué no hay agua?
AUTORIDAD: ¿Por qué, qué?
ROSA: Por qué no hay agua.
AUTORIDAD: ¿Cómo que no hay agua? ¿Y esto qué es?... (Enseñando el agua que está usando para regar)
TITO: ¿Eso?... agua.
PEDRO: Sí, agua.
TITO: (Tocando) Sí, es agua.
AUTORIDAD: ¿Entonces, por qué dicen que no hay agua?
PEDRO: Porque no hay agua.
AUTORIDAD: ¿Dónde?
MARÍA: En mi casa.
ROSA: Ni en la mía.
TITO: En la mía tampoco.
PEDRO: En mi casa hace un montón de tiempo que no hay agua.
AUTORIDAD: ¡Qué raro! Aquí siempre hay.
MARÍA: (Enojada) ¡Pues en la mía no!
AUTORIDAD: Y yo qué culpa tengo.
ROSA: ¿Cómo qué culpa? Usted es la AUTORIDAD. Usted, cuando estaba de candidato, nos dijo que iba a solucionar nuestros problemas…
PEDRO: Y el problema no solo es la falta de agua.
JUAN: Claro que no; la gente se ha comenzado a enfermar, principalmente los niños.
TITO: Y han comenzado a invadirnos los ratones.
AUTORIDAD: Pero no se molesten, tómenlo con calma. Compren un gato. Yo vendo gatos, les puedo hacer un precio especial.
TITO: No se haga el chistoso. Hay tantos ratones que hasta los gatos se han asustado y se han ido.
JUAN: Queremos que solucione la falta de agua.
AUTORIDAD: Bueno, una sola cosa a la vez; orden. Si no, no les voy a poder atender. ¿En qué quedamos? ¿Vemos el asunto del agua?, ¿las enfermedades? ¿o los ratones?
(Gran discusión entre todos)
MARÍA: El agua…
TITO: Los ratones…
ROSA: Las enfermedades…
AUTORIDAD: Bueno, saben qué, voy a hacer algo genial.
JUAN: ¿Qué cosa?
AUTORIDAD: Voy a nombrar una comisión para que estudie la forma de solucionar sus problemas.
PEDRO: ¿Una comisión?
AUTORIDAD: Sí. Así que, ahora, váyanse a su casa y preparen un escrito dirigido a esa comisión para que les solucione sus problemas. Adiós.
(Se quedan solos. Se miran las caras)
PEDRO: Va a nombrar una comisión…
TITO: ¿Una comisión? ¿Qué es eso? ¿Algo importante?
JUAN: Muy importante.
TITO: ¡Ah!…
PEDRO: Hay que hacer el escrito.
JUAN: ¿Quién hace el escrito?
PEDRO: Tú.
TITO: Y yo, ¿por qué?
MARÍA: Escribe nomás.
TITO: No, no. Hay que elegir un Presidente de reclamos.
PEDRO: Ya, yo soy.
TITO: Ya está, escribe.
PEDRO: No, yo soy el Presidente; escribe el secretario.
ROSA: Ya, no se hagan los payasos. Lo escribimos todos y lo firmamos todos. Aquí no necesitamos Presidentes.
MARÍA: Total, ¿qué va a presidir? ¡A los ratones?
(Ingresan un gran papel y un gran lápiz. Firman todos)
TITO: ¿Te gusta mi firma?
JUAN: No.
TITO: Entonces hago otra.
ROSA: Déjense de tonterías y apúrense. Tenemos que presentar esto hoy mismo.
(Terminan y salen llevando el papel. Llegan ante un FUNCIONARIO. Es la misma persona que hizo de AUTORIDAD)
FUNCIONARIO: ¿Sí, qué desean?
PEDRO: Venimos a entregar este escrito.
FUNCIONARIO: A mi secretario, por favor.
(Van al SECRETARIO. Es la misma persona que hizo de FUNCIONARIO)
SECRETARIO: ¿Sí, qué desean?
JUAN: Venimos a entregar este escrito.
SECRETARIO: A mi asistente, por favor.
(Van al ASISTENTE. Es la misma persona que hizo de SECRETARIO)
ASISTENTE: ¿Sí, qué desean?
TITO: Venimos a entregar este escrito.
ASISTENTE: A mesa de partes, por favor.
(Van a MESA DE PARTES. La misma persona que hizo de ASISTENTE, cerrando su oficina)
MISMO: ¿Sí, qué desean?
TODOS: Venimos a entregar este escrito.
MISMO: Ya es muy tarde. Preséntenlo el día lunes, tempranito, a las 11 de la mañana.
NARRADOR: Tuvieron que volver el lunes, el martes, el miércoles… todos los días durante dos semanas. Siempre faltaba algo. Hasta que un día…
MISMO: Pero, este papel está cochino.
TITO: Oiga, no me diga chino.
MISMO: No le digo chino, ¡cochino!
ROSA: ¿Y cómo quiere que esté después de dos semanas?
MISMO: Pero…
ROSA: Nada de peros, ya nos cansamos. Lo recibe usted o…
MISMO: ¿O qué?
MARÍA: (Furiosa) ¡Quiere averiguar!
MISMO: No, no; así está bien.
TITO: Vaya, hoy día también faltaba algo.
JUAN: ¿Qué cosa?
TITO: Su chiquita.
(Por el otro lado ingresa el COMISIONADO. La misma persona que hace de FUNCIONARIO. Declama con gran pompa)
COMISIONADO: Atendiendo el clamor popular, esta comisión recomienda que se contraten los servicios necesarios para exterminar a los ratones.
(Todos quedan mirándose las caras. Hasta que…)
MARÍA: ¿Y ya vamos a tener agua?
PEDRO: No sé, no ha dicho nada de eso.
ROSA: Oiga, señor. ¿Y el agua?
TODOS: ¿Y el agua?
COMISIONADO: Un momento. No hagan tumulto. Nosotros hemos leído sus reclamos y estamos atendiéndolos. Ya hemos dado nuestra recomendación, y ahora es cosa de la AUTORIDAD.
ROSA: ¿O sea que ustedes no van a hacer nada?
COMISIONADO: Nosotros solo damos una recomendación.
JUAN: ¿Y para esto hemos estado yendo y viniendo durante dos semanas?
MARÍA: Vamos donde la AUTORIDAD, nos debe una explicación.
TODOS: ¡Vamos!
(Van. Con la AUTORIDAD. Lo encuentran acomodando unas cajas)
TITO: Señor, hemos llegado.
AUTORIDAD: ¡No!… ¡Han venido!
TITO: ¿Cómo?
AUTORIDAD: Han venido.
TITO: ¿Qué quiere decir?
AUTORIDAD: Si yo los hubiera llamado, estarían llegando; pero como no los he llamado, han venido.
MARÍA: Ya déjese de jueguitos de palabras. Hemos venido a reclamar…
AUTORIDAD: ¿Cómo que a reclamar, justamente ahora que les tengo lista la solución a sus problemas?
TODOS: ¿La solución a nuestros problemas?
AUTORIDAD: ¡Sí!
PEDRO: ¿Ya vamos a tener agua?
ROSA: ¿Vamos a poder curar a los niños?
JUAN: ¿Acabaremos con los ratones?
AUTORIDAD: Un momentito, ya les dije que vamos en orden. A ver, cierren los ojos.
TITO: ¿Para qué?
AUTORIDAD: ¿Cómo para qué? Para darles una sorpresa, pues. ¿Qué pasa? No tienen espíritu festivo.
(Algunos alegres, otros de mala gana, etc. Cierran los ojos)
ROSA: A ver, pues…
AUTORIDAD: (Saca, de una de las cajas, una gran ratonera) ¡Tatatataaaam!… ¿Qué les parece?
PEDRO: ¿Y qué vamos a hacer con eso?
AUTORIDAD: ¿Cómo qué van a hacer?… Siguiendo las recomendaciones de la comisión, que ha estudiado sus problemas, hemos encontrado, tras muchas noches en vela, una solución viable a sus problemas, y aquí se las presentamos. Con créditos muy blandos, pagaderos en muchos años y en cuotas muy bajas, todos y cada uno de ustedes podrán llevarse esta modernísima ratonera digital. Esta ratonera es insuperable para atrapar a los ratones; tiene incorporada una mini computadora que va informando cuántos ratones caza por día, si son hembras o machos, el color, la raza, la edad, sus preferencias, sus costumbres habituales, etcétera, etcétera. Solo tienen que machucar este botón. ¡Ah! Eso sí: esta es una máquina de última generación; para que funcione bien tienen que utilizar un queso muy fino, de preferencia importado; por ejemplo, un roquefort italiano.
TITO: Pero yo solo tengo un quesito serrano.
AUTORIDAD: ¡Ah, no! Eso es peligrosísimo para el mecanismo de esta moderna ratonera; la estropearía definitivamente. Miren ustedes, la garantía no respalda esos maltratos al finísimo mecanismo de esta ratonera. Bueno, bueno; formen una cola y de uno en uno van firmando estas letras y estos documentos, y después toman una caja; en cada una hay una ratonera como esta.
MARÍA: Un momentito. Nosotros no vamos a firmar nada ni nos vamos a llevar nada así porque sí.
AUTORIDAD: Oiga, pero qué le pasa a usted. Bueno, bueno; si usted no firma, no se queje de los ratones y deje el paso al siguiente.
ROSA: Ningún siguiente.
(Se arma un lío en el que todos hablan. Finalmente…)
PEDRO: Bueno, hagamos lo siguiente: nos llevamos una, de prueba.
AUTORIDAD: ¿Cómo?
ROSA: (Gritando) ¡Nos llevamos una, de prueba, o no nos llevamos nada!
AUTORIDAD: Bueno, está bien. Pero una nomás, ah.
(Salen llevándose una ratonera)
AUTORIDAD: (Para sí) ¡Esta bruja me malogró el negocio!
(Otro lugar. Se escucha un fuerte golpe)
MARÍA: (Pasa quejándose) ¡Ay! Me chanqué el dedo.
ROSA: (Otro golpe. Pasa saltando en un pie) Me chanqué el pie.
TITO: (Otro golpe. Llamando) ¡Auxilio! Ayúdenme, este aparato me chapó de la cabeza.
(Todos corren al lugar de donde proviene el grito)
PEDRO: (Ingresando) ¿Pero cómo te agarró del cuello?
TITO: Es que me provocó el quesito y quise darle una mordidita.
JUAN: Si serás… Ese queso es para los ratones.
ROSA: Esto no me gusta: gasto más dinero en el queso para los ratones que en el queso para el desayuno de mi hijo.
MARÍA: Tienes razón.
PEDRO: Hay que devolver ese aparato.
TITO: Además, ya van no sé cuántos días y no ha chapado ni un solo ratón. Solo a nosotros.
JUAN: Sí, y los ratones siguen aumentando.
MARÍA: Y los chicos se siguen enfermando.
ROSA: Y no hay agua.
TODOS: ¡No hay agua!
JUAN: Oigan, ¡allí está el origen de nuestros problemas!
TITO: ¿A qué te refieres?
JUAN: Los ratones aparecieron con la suciedad, y la suciedad apareció por la falta de agua.
ROSA: La culpa es de la falta de agua.
TODOS: La falta de agua.
PEDRO: Vamos a devolver ese aparato y a decirle que todo se solucionaría con agua.
TODOS: Vamos.
(Salen todos. Entra la AUTORIDAD, seguido por todos)
AUTORIDAD: Así que, según ustedes, todo se solucionaría con agua.
JUAN: Como ya le explicamos, los ratones y las enfermedades aparecieron con la suciedad, y la suciedad apareció por la falta de agua.
AUTORIDAD: Y si nos volvemos a equivocar… Fíjense que ya nos equivocamos con las ratoneras, y yo he perdido un negociaso.
PEDRO: ¿Cómo dice?
AUTORIDAD: Nada, nada; yo me entiendo. Voy a consultarlo con la comisión. Regresen dentro de unos días a ver qué recomendación nos dan.
(Salen todos. En el barrio aparece un VENDEDOR DE AGUA. Es el mismo que hace de AUTORIDAD)
AGUADOR: ¡Agua! ¡Agua contra los ratones!
MARÍA: ¿Cómo?
ROSA: ¿Agua?
MARÍA: ¿Está trayendo agua?
AGUADOR: Sí, aquí tengo un montón en la cisterna.
MARÍA: Pues deme usted.
AGUADOR: ¿Cuántos baldes quiere?
MARÍA: ¿Cuántos baldes? Pues todos; tengo un montón de ropa que lavar y cosas que limpiar.
ROSA: Yo también.
TITO: Y yo. Uff, si supieran.
PEDRO: Y yo, además, tengo que bañarme; estoy tan sucio que he subido de peso.
JUAN: (Entrando con un balde) Vamos, apúrese, deme el agua.
AGUADOR: Un balde, diez soles.
JUAN: ¿Qué dice?
AGUADOR: Un balde, diez soles. Do you understand, or not?
TITO: ¿Imata ninki?
ROSA: ¡Ya déjense de sonseras! Dice que cada balde de agua cuesta diez soles.
TODOS: ¿Qué cosa?
TITO: ¡Está loco! Que se lleve su agua.
PEDRO: Sí, que se la lleve.
AGUADOR: ¡Ah! Bueno, me la llevo. Total estamos en un mercado libre: si ustedes quieren me compran, si yo quiero les vendo.
(Hace como que se va)
MARÍA: Pero necesitamos el agua.
PEDRO: Y yo solo tengo cinco soles.
AGUADOR: Entonces le vendo medio balde.
(Todos ponen cara de circunstancias, pero se ven obligados a aceptar. Reciben medio balde, una ollita, una taza, etc. El aguador les cobra a todos)
AUTORIDAD: (Dirigiéndose a todos) Señoras y señores, tengo un importante anuncio que hacerles. Después de estudiar profundamente nuestros problemas, hemos llegado a la siguiente conclusión: debemos convocar a un especialista en problemas para que solucione nuestros problemas. Hemos decidido también ofrecer a quien solucione nuestros problemas una jugosa recompensa. La recompensa consistirá en una importante suma de dinero en efectivo.
PEDRO: Pero si ya hemos dicho que nuestros problemas se solucionarían con agua.
AUTORIDAD: Pero, señores, ya estamos distribuyendo agua; y como ustedes mismos dicen, eso no ha solucionado nada.
JUAN: Es que con esas gotitas de agua, que nos cuestan como si fueran de oro, no vamos a solucionar nada.
AUTORIDAD: Usted lo ha dicho: así no vamos a solucionar nada.
JUAN: No me refiero a eso. Digo que necesitamos más agua. Agua en los caños, no en baldecitos que nos cuestan una fortuna. Los aguateros se están volviendo millonarios con nuestras necesidades. A ver, dígame: ¿quién está detrás del negocio de los aguateros?
AUTORIDAD: (Turbado) No me cambie de tema, señor. Decíamos que estamos convocando a los especialistas para que nos ayuden a solucionar este problema.
(Pone un gran cartel con la solicitud. Cuando todos salen, entran ratones por todos lados, bailan, se divierten. Hacen gorritos, avioncitos y toda suerte de juguetes con el cartel. Salen. Entra JHON SMITH)
JHON: (Cantando: I like to live in America…) (En gringo) Señorras y señorres, good días… He venido trayendo la solución a sus prroblemas. Porque a mi no gustarrme los problemas. Mi amarr la paz.
AUTORIDAD: (Entrando. Saluda efusivamente al recién llegado) Bienvenido a nuestras tierras, ¡qué gusto verlo por aquí! No sabe lo bien que nos sentimos cada vez que usted viene; nos hace sentir felices, nos hace sentir mejores, nos hace… no tengo palabras para explicarle.
JHON: No imporrtarr… si tener dinerro es suficiente. ¿What is your problem?.
AUTORIDAD: I don't have problems. The problem is he gives them.
JHON: Who are they?
AUTORIDAD: Ah, people give the town.
JHON: Good, it doesn't care. The important thing is that they pay.
AUTORIDAD: Certainly. (Dirigiéndose a todos) Bueno, amigos, como pueden ver, acaba de llegar la solución a todos sus problemas. Mister John Smith se hará cargo de todo.
JHON: Amigos, no prreocuparrse más, dejarr todo in my hands. Inmediatamente pondrré hands a la obra.
TITO: ¿Quién es jands?.
AUTORIDAD: Cállese, por favor, no muestre su incultura.
TITO: ¿Cuál incultura? Yo nada más quiero saber quién es jands.
PEDRO: "Hands" significa "manos". Quiere decir que va a poner manos a la obra.
TITO: ¡Bah! Estos patas siempre cambiándole de nombre a las cosas. Manos son manos.
(Ingresan los ratones, huyendo. Van de un lado a otro. Detrás aparecen los pobladores con escobas y todo utensilio de limpieza. Lucen contentos mientras limpian todo)
JHON: (Ingresando) ¿Y qué me dicen ahorra?
AUTORIDAD: Es usted una maravilla.
JHON: Analicé detenidamente la situation y comprrendí que el problem erra la falta de agua.
PEDRO: Oiga usted, ¿por qué tanta fiestita, si lo que el señor ha hecho es algo que hace tiempo veníamos diciendo?
AUTORIDAD: Cállese, malagradecido. ¿Qué va a pensar Mister John Smith?.
JHON: Bueno, señorres, su problem a terrminado, por lo tanto my work también; ahorra debo retirrarrme. En este momento hay algún prroblema en alguna parrte del mundo. Porr favorr, pagarr mi facturra.
AUTORIDAD: How much?
JHON: (Le habla al oído)
AUTORIDAD: (Con cara de sorpresa) Pe… pe…
JHON: ¿Quién ser Pepe, ¿el tesorrerro?
AUTORIDAD: No. Digo que… Amigo Smith, nosotros no tenemos esa suma de dinero.
JHON: ¿Cómo dice? ¿Ustedes querrerr estafarrme? ¿Después que I arriesgué mis hands abrriendo esa llave que se había oxidado por falta de uso?
JUAN: ¿Cómo dice? ¿Solo había que abrir una llave?
AUTORIDAD: (Turbado al ser descubierto) No, no, no; lo que el señor Smith trata de decirnos es que tuvo que usar unas llaves especiales para hacer su trabajo.
JHON: (Llevando a un lado a la AUTORIDAD) What happen? ¿Porr qué no pagar?
AUTORIDAD: (Suplicando) Señor Smith, no tenemos esa plata.
JHON: Oh, no te preocupes, no yorres. Mi siempre tiene la solución. (Al oído) Tu hacerr lo que yo decirr y mi darrte una parrte.
(Se ilumina el rostro de la AUTORIDAD. Asienten, como acordando ir a medias)
JHON: (Dirigiéndose a los pobladores) Amigos, no prreocuparrse, mi no gustarr la prreocupación. No poderr pagarr ahorra, no imporrta; yo darrte crredito: un año, dos, cinco, cincuenta, cien años, los que tu necesites. (En perfecto español) ¡Ah! Eso sí: necesito una garantía; ustedes saben, así son los negocios. En garantía por lo que ustedes me deben, después de la esforzada tarea que he realizado, voy a llevarme sus colores, y cuando ustedes me paguen se los devuelvo. ¿De acuerdo?.
(Antes de que nadie pueda responder, Jhon Smith comienza a recoger los colores de las ropas, de la escenografía, de todas partes, dejando todo negro)
NARRADOR: Y el pueblo se sumió en la tristeza, y ya nadie volvió a sonreír.
Juan Arcos
Mayo de 1998
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